jueves, 6 de diciembre de 2007

LA DECADENCIA DE NUESTROS CAPITALISTAS

“Yo personalmente me ofrezco. Yo, como Pepe Chlimper, no como miembro del directorio del BCR, con mis armas y con licencia de Dicscamec, voy a retomar el puerto hoy. Si la Marina no puede tomarlo, yo lo voy a tomar. Prefiero morir y recibir las balas allí. Invito a todos los empresarios a tomar acción mañana (30 de noviembre) a las 18.00 horas”. De esta forma el agroexplotador (Agrokasa, Ica) y ex ministro fujimontesinista amenazó a los estibadores del Callao y además tuvo la delicadeza de llamarlos “mal nacidos”. Su pedido fue respaldado por Diógenes Alva (empresarios de Gamarra) y Eduardo Farahla (Sociedad Nacional de Industrias). Y como si no fuera suficiente fue entusiastamente aplaudido en la 46° Conferencia Anual de Ejecutivos, CADE 2007, realizada en la ciudad de Trujillo del jueves 29 de noviembre al sábado 01 de diciembre y que contó con la presencia de toda la crema y nata del parasitismo nacional. De esta forma, aunque los reformistas (ollantistas, stalinistas, chavistas, etc.) digan lo contrario, los grandes capitalistas de nuestro país demostraron que están dispuestos a matar a balazos o de hambre a medio mundo si es que de defender sus millonarios intereses económicos se trata. Y estos intereses no coinciden en absoluto con los de los trabajadores.

El CADE 2007 se desarrolló bajo un ambiente de inocente optimismo y frases bonitas. “Los peruanos, por fin nos hemos dado cuenta que podemos ser de clase mundial, si trabajamos unidos sin exclusiones, ni complejos de ningún tipo podemos arribar al nivel del primer mundo”, dijo Diego De La Torre, presidente de la Conferencia. “El empresariado debe necesariamente estar comprometido con el desarrollo social de los pueblos”, César Acuña Peralta, empresario y alcalde provincial de Trujillo. “Vale decir, el Estado construyendo carreteras, irrigaciones y electrificación; el sector privado invirtiendo para generar puestos de trabajo con responsabilidad social y respeto a las leyes laborales así como la sociedad civil contribuyendo a generar las condiciones para un país con gobernabilidad”, dijo Pepe Murgia, presidente regional de La Libertad. Y por último nuestro presidente: “Crecer es imprescindible para lograr la prosperidad. Y la única manera de hacerlo es consiguiendo mayor inversión y de mejor calidad (…) todavía no hemos alcanzado un punto suficiente de atracción, como Chile, México y China, pero estamos a punto de llegar (…) La prosperidad y la justicia tienen abiertos caminos y no hay que dejarse ganar por el pesimismo, ni por el temor al 2011, al 2010, al 2008. Tampoco hay que dejarse llevar por el pesimismo seudosocial de los que dicen que cada día estamos peor, porque no es cierto (…) si comparamos el promedio sindicalizado norteamericano con el del Perú veremos que aquí, para quien quiera no mejorar los salarios, vivimos en el mejor de los mundos (…) las cifras dicen que aumenta el empleo pero no suben los salarios (…) ¿Qué esperamos para subirlos nosotros? No por decreto supremo, porque eso ya no se puede hacer. Hagamos un esfuerzo y no esperemos que el próximo año comience nuevamente la ola, y a formarse seudosindicatos”.

Sin embargo no todos piensan igual: “¡La CADE es para los ricos, el hambre para los pobres!” exclamaron los manifestantes del Sindicato de Trabajadores Administrativos de la Universidad Nacional de Trujillo (Sutandunt), mientras hacían su recorrido rumbo a las inmediaciones de la Universidad Privada Antenor Orrego, sede del CADE. El representante del Sutandunt, Francisco Leonardo Rodríguez, sostuvo que su protesta es contra “los más ricos, quienes quieren seguir explotando a la masa trabajadora más humilde del país”. “Es mentira que el Perú está creciendo, prueba de ello es el incremento de la pobreza y desnutrición que se vive aquí. Ellos conocen nuestra realidad y a pesar de ello continúan explotándonos”. No parece haber mejor argumento para demostrar la decadencia del capitalismo que la lucha de los propios trabajadores por su liberación.

Pero si los trabajadores ya no pueden seguir viviendo como viven y los capitalistas ya no les quedan argumentos ni partidos para seguir gobernando el país, ¿por qué no triunfa la revolución? La respuesta no la encontraremos en el CADE sino en su anverso “radical”: el CADE Alternativo, ese otro CADE que organizó la “izquierda” el primero de diciembre y que promete encontrar y arrancar las raíces de la actual crisis en que estamos atorados. Su título habla por si solo: “Crecimiento con desarrollo y equidad”. Pero ¿Qué tipo de crecimiento? Pues el único que podrían aceptar los bolsillos de estos seudosocialistas: el crecimiento capitalista. Y por eso no es de extrañar que a pesar del feroz combate verbal que pueda haber entre los “neoliberales” y los “progresistas” todos coincidan en que “sin inversión privada (capitalista) y extranjera (imperialismo) no hay desarrollo”. De ahí que mientras los “teóricos” de Patria Roja viajan a China a “comprobar” y apoyar el avance del “socialismo de mercado” (mientras los obreros son encarcelados y asesinados por exigir derechos laborales) los “teóricos” “neoliberales” felicitan al país oriental porque “no le hace ascos al capital, al contrario lo atrae” (Jaime de Althaus). De esta forma el imperialismo, ante la crisis política de sus partidos tradicionales, va preparando el camino para que los “progresistas”, “nacionalistas”, “izquierdistas” se encarguen de pintar de rojo los uniformes de la oficialidad del ejército y la policía (piden más presupuesto para “modernizar” las fuerzas armadas) reprimiendo cualquier movilización que viole el “sagrado derecho de propiedad” de las transnacionales y los empresarios del CADE. Por eso a lo máximo que llega su “radicalidad” es a pedir “impuestos a las sobreganancias” y “revisión de los privatizaciones” en lugar de exigir la nacionalización de nuestra economía bajo control obrero. Pero ni con toda su demagogia lograron llenar el centro de convenciones “El Conquistador” lugar donde realizaron su “CADE Alternativo”, quizás porque no se logró confirmar la presencia de Ollanta Humala, ese nuevo “outsider” (como Fujimori o Lucio Gutiérrez) al que meses atrás se refirió el embajador norteamericano James Curtis en estos términos: “Si a Humala le gusta o no Chávez, es cosa de él. En todo caso, el Partido Nacionalista ha publicado su programa y ha sido muy claro respecto a su oferta política y a la dirección en que quiere llevar al país. Y Humala también ha dicho que a él le interesa mantener buenas relaciones con Estados Unidos.” Sobran los comentarios.

Pero el capitalismo no tarda mucho en demostrar que existe y que está muy enfermo: el propio Dionisio Romero advirtió en el CADE el efecto que tendría la crisis financiera norteamericana sobre el crecimiento de la economía de nuestro país. De esta forma los dos discursos “antagónicos”: el del “crecimiento con responsabilidad social” de los “neoliberales” y el del “crecimiento con desarrollo y equidad” de los “nacionalistas” se cae a pedazos ante la metástasis en la que se encuentra el sistema que por turnos defienden con mentiras y balazos, la “derecha” y la “izquierda” del capital.

Volviendo a la pregunta, entonces ¿Por qué no triunfa una verdadera revolución socialista en nuestro país? Porque aunque los trabajadores luchamos heroicamente aun no hemos sido capaces de crear nuestro propio partido revolucionario, condenándonos a elegir entre gobiernos “neoliberales” o “nacionalistas”, bajo el capitalismo. Mientras no asumamos esta tarea central y avancemos en su realización todas nuestras justas aspiraciones y derechos se verán truncados una y otra vez, y con nuestro esfuerzo seguirán engordando las arcas del CADE y del capitalismo imperialista.

TEXTO DE: CARLOS RODRIGUEZ