miércoles, 9 de diciembre de 2009

ROGER, A TODO PULMÓN





“Esta realidad tirana
que se ríe a carcajadas,
porque espera que me canse
de buscar (...)
(…) Un amigo en la carrera,
una luz y una escalera
y la fuerza de hacer todo
a pulmón”

Todo a pulmón, Miguel Ríos.

Mientras que en la capital y por televisión nacional artistas anfitrionan la populosa Teletón, en Casa Grande a 44 Km de Trujillo, Roger con un tumor de 15 cm de largo, 11 de ancho y 8 mm. de grosor, que le cubre el corazón, anfitriona su campaña “Ayúdame a vencer el cáncer”. Y a pesar de que pocos han llegado; para él la indiferencia tampoco mata.

Sábado 9 p.m. Colegio Jorge Chávez. Pareciera que Roger está preocupado por su fiesta, se le ve arreglando los caballetes, colocando sus cuadros y mencionando sus precios, llamando por micrófono a la gente que pasa por las afueras del local. “Se les hace una invitación a todos los casagrandinos para que disfruten del show artístico y de la subasta de pinturas en apoyo de nuestro hermano Roger Huaccha Plasencia”, dice con esa mirada optimista como refiriéndose a uno de los presentes y no a él. Incluso da unos pasitos de salsa al son de La India. Con su ánimo, fuerza y voluntad empieza el evento sin que le minimice las tres personas que conforman el público.

Como preliminar una oración. “El Señor es tu único doctor quien puede curarte”, le dice Olga Díaz, encargada de la reflexión y las súplicas, que tiene una fonética a elegía.

“Somos libres seamos lo siempre” canta Roger, con su mano cubre ese tumor que con cada quimioterapia se le encoje y le araña el pulmón izquierdo. “Que faltemos al voto solemne”, y dos señoras se incorporan al Himno Nacional. Ahora el público lo forma diez personas, pero sin ninguna autoridad presente. “¡Viva el Perú, Carajo!”.

Luego de que el animador le solicite unas palabras, Roger sale al escenario con un chullo que le cubre las nueve quimioterapias que borraron los contornos negros de su cabellera. “Gracias a ustedes que me regalan unas horas de su tiempo”. Es hombre de pocas palabras.

Es el turno de Guillermo Cabanillas quien acompaña las pistas de algunos temas de la Nueva Ola. “…si tu cariñito y el mío habrían de encontrarse en el mismo camino…”. En primera fila, Roger y su madre cantan, sonríen y aplauden. Por ese instante el cáncer es cosa del ayer. Atrás quedaron las nueve quimioterapias, los hemogramas, los baños de cobalto, las hidrataciones y los mil doscientos soles que se gastan mensualmente y que son difíciles de conseguir.

A unos pasos del escenario los cuadros se agitan por las ondas de los potentísimos parlantes. Y a pesar de que aún faltan números artísticos a cargo de un dúo de jóvenes hip hopers “Crew Rap CG”, y el grupo de baile “Picardía y Salero”, en las afueras del colegio la gente pasa y pasa, va y viene con los huesos fríos y duros a causa del clima de su indiferencia.

A las 11 p.m. las luces del colegio se apagan. Los amigos de Roger se le acercan, con abrazos le transmiten un “cuenta conmigo”. Se acercan hacia su madre “fuerza señito, no se quiebre ni se deje vencer”. Roger agradece a los pocos asistentes. Con alegría le dice a su mamá “un cuadro me han separado”. Enseguida recoge sus pinturas con la misma energía con la que inició su evento: su fiesta. Por ese momento olvida que tiene que reposar y no hacer mucho trajín porque al mínimo esfuerzo el dolor físico se apodera de todo su cuerpo. Pero reconoce que el poco dinero que recaude le servirá en algo para internarse en el Belén para su décima quimioterapia. Sabe que todo saldrá bien, así como lo ha sido hasta ahora. “Cuando el doctor detectó el tumor que cubría mi corazón a mi madre le dijo, ‘ya es por demás, mejor llévenselo a su casa’. Ahora sé que hay médicos que prefieren poner tristezas en vez de quitar tumores”. Pero justo saliendo del consultorio un practicante, contradiciendo a la “sabiduría de su maestro”, le recomendó hacerse nebulizaciones, desde ahí Roger empezó a mofarse de la enfermedad.

Roger y su madre salen del colegio. En las afueras la gente sigue pasando, yendo y viniendo con los huesos fríos y duros a causa del clima de su indiferencia. Ellos no habían escuchado nada, no habían visto nada, no habían apoyado en nada. Absolutamente en nada. Y sin embargo, Roger y su madre con los tres tarros muy ligeros de solidaridad, entre por favores y permisos, traspasaron la multitud ciega ante sus necesidades.
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Crónica: ROGER, A TODO PULMÓN.
http://www.richardchavez.blogspot.com/
Texto y fotos: Richard Chávez.
Edición: Walter Toscano.

ANOTACIONES EXTRAS.

Para los interesados que deseen adquirir algunos de los cuadros de Roger comunicarse al 044- 315501 o al 044-949541021 o al correo electrónico roger1817@hotmail.com
Sus pinturas las pueden ver en http://www.rogerarts.blogspot.com/ así como también el nombre de algunos medicamentos que necesita para su tratamiento.

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