martes, 20 de abril de 2010

LUIS BOCELI, UN ALUCINADO EN LA CIUDAD DE LAS PALABRAS

LUIS BOCELI. ATRÁS EL SEÑOR VALLEJO

WALTER TOSCANO PRESENTANDO EL LIBRO "ALUCINADO", DE LUIS BOCELI.
DE IZQUIERDA A DERECHA: WALTER TOSCANO, LUIS BOCELI Y CÉSAR OLIVARES.

LUIS BOCELI EN PLENA PERFORMANCE POÉTICA CON SU LIBRO "ALUCINADO" ENTRE MANOS.

“Alucinado” (Lustra editores, 2009), segundo poemario de Luis Boceli (Chiclayo, 1981), compuesto por 13 poemas a manera de divertimento gramatical con pequeñas dosis de filosofía, nos muestra a su autor –eterno bohemio de calles oscuras y lunas claras- como un alucinado de la memoria pectoral. Es decir, Boceli no sólo es un poeta de libros o revistas, es de la vida cotidiana, un bebedor y catador impulsivo de imágenes contemporáneas en la ciudad de la semántica que se renueva día a día; pues pertenece a esa estirpe en vías de extinción que asume a la poesía como parte y todo de su propia vestimenta y su propio corpus literario. Y -como él mismo manifiesta- es un alucinado porque intenta una poesía NADABLE, donde la sintaxis de su praxis ideal se dirige hacia lo lúdico, a los malabares con la palabra, a la manera de un Carlos Oquendo de Amat de nuestros días.

Se conoce que la poesía es lo más parecido a la música, y con toda razón Boceli, músico amateur-amatour -como así se denomina-, nada en el sonido de la poesía, en sus notas acuosas, en las gotas verbales que deja un corazón maltrecho por vivir a bordo de su sangre motorizada. Y lo que resulta, luego de esa colisión o naufragio, es la renovación de la piel, la mímesis cardiaca de una nueva corriente sanguínea sin control de sanidad, pero con nuevas citas, nuevos poemas y la vuelta inevitable al agujero negro de la totalidad o la nada.

Coincido en parte con Víctor Ruiz Velazco –su editor- al afirmar que Boceli es un autor futurista (movimiento artístico formulado por Marinetti en 1909 en plena revolución industrial), o por lo menos lo es en “Alucinado”, pero es un futurista en contraposición con sus representantes iniciales, es decir: un poeta del movimiento, de la velocidad de las máquinas es cierto; sin embargo con un humor que se filtra en los intersticios de los motores metafóricos para desestabilizar al tedio, a las fechas repetidas, al calco de los días, a la contemporaneidad de los latidos deformes, y tomar de todo aquello que le otorgue la materia prima para sus creaciones poéticas.

Además, Boceli se vale del coloquialismo como un recurso de exploración vanguardista para su arte poética, lo que podría generar cierta confusión y creerse que es un libro de narrativa. ¡Craso error!, pues “Alucinado” es un poemario -quizás inclasificable formalmente, estilísticamente a cabalidad-, pero que transita, sin duda, en la órbita de la poesía.

En “Alucinado”, su libro, nos devela al poeta y lo muestra como a un hijo del ciclo natural de la vida:

“...
...todo poeta es marcado por una desilusión
de amor, una muerte, una tragedia, una apuesta,
un siniestro, una jugarreta...
...”

También le muestra el imperfecto espejo del que está hecho:

“...
...Ud. no sufre,
¡Ud. busca sufrir!, porque el sufrir es el alimento de la
creación que se mantiene vigente en el tiempo.
...”

Boceli protesta en contra de la aparente condición de ser poeta, como si para obtener ese ‘título honorífico’ tuviera que valerse de artificios verbales:

“...
¿Por qué no nos tratan como personas comunes
y corrientes
Acaso electrocutamos con nuestras palabras los párpados del tiempo?
...”

Y descorre las cortinas del cuarto del poeta, y nos lo muestra en pleno juego con la palabra, con sus juguetes alquímicos:

“...
Los poetas son eternamente tornadizos
sólo fieles a las metáforas catalizadoras:
cosas, objetos, esferas, planetas, vientos.
...”


En “Nin”, Boceli hace una dura confesión de sus latidos actuales:

“...
Mi primer libro fue una terrible metida de pata,
una descuajeringada, no me calatié del todo.
¡Ahora sí; me destejo,
me silencio,
me interiorizo, vanguardista a pulso
...”

“Alucinado” es un libro que va de la mano con la modernidad, sus vehículos motorizados, su decadencia, su entrampamiento de emociones, sus vericuetos patológicos, su simbiosis cotidiana, su ambigua realidad, donde la idea de lo absoluto también se torna en un infinito espacio vacío.

Walter Toscano
Casa Grande, 13 de abril de 2010
7:20pm

6 comentarios:

Garo dijo...

Calehira estuvo firmando autografos en el chaska. XD

WALTER TOSCANO dijo...

JAJAJAJA
EFECTIVAMENTE, GARO.

NI SIQUIERA EN EL FÚTBOL TUVO TANTOS ADMIRADORES.
XD

Harold S. Alva Viale dijo...

los poetas están locos,
salud por eso.
espero leer pronto en el shaska, pero mejor ya no aviso, no quiero volver a fallarle al buen Tume,
después se emociona y no llego y se la agarra con el pibe.
saludos.

Harold S. Alva Viale dijo...

los poetas están locos,
salud por eso.
espero leer pronto en el shaska, pero mejor ya no aviso, no quiero volver a fallarle al buen Tume,
después se emociona y no llego y se la agarra con el pibe.
saludos.

luchoboceli dijo...

si, una noche alucinada, ojala se repita, el Chaska es un buen point pa leer hasta sin micrófono, saludoS!

WALTER TOSCANO dijo...

HAROLD
ES MEJOR CAER DE SORPRESA, DE MANERA INSOSPECHADA.
NO HAY POETAS CUERDOS, O SÍ?

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BOCELI
OJALÁ VENGAN MÁS EGOÍSTAS A LEER POESÍA EGOÍSTA.
TODOS SON BIENVENIDOS.
EL CHASKA ES UN BUEN LUGAR PARA LOCOS.
SALUDOS