viernes, 2 de diciembre de 2011

TEXTOS DE CÉSAR SÁNCHEZ LUCERO*



Conocí a César en el Festival Internacional de Poesía Cielo Abierto, en Barranca, 2011. Y aunque no tuve contacto con él, su sutil apariencia de hombre serio, camisa y corbata impecables y anteojos a lo intelectual o a lo profe acostumbrado al orden y al silencio cuando debe haber silencio, me hizo pensar maliciosamente en un maestro de secundaria dado a las letras sin más aspiración que la poesía, que no es poco, pero que ahora corroboro mi equivocación acerca de mi primera impresión -no siempre las primeras impresiones cuentan y nos dicen la verdad-, pues este escritor a lo largo de su lectura poética derribó por completo esa burbuja de maestro de colegio que yo creía ver en torno a él.
Sánchez Lucero y su malabarismo con el pensamiento y las letras me permite mostrar este par de textos suyos.

*César Sánchez Lucero dirige los blogs de poiética y estésica: www.lacelebraciondelescarabajo.blogspot.com y www.utero-inc.blogspot.com.
Actualmente reside en Chimbote.

LA BREVE SOMBRA**

“¿Cómo puede ser tan pródiga la nada?”
–Sylvia Plath–

Hacía un día a la breve sombra de madera de quien renuncia al cuerpo tetrapléjico; en las habitaciones desabrigadas, se inventaban las soledades con Auster o Montaigne, se azulaban los espejos con Simone de Beauvoir cotizando infecciones virales propias de esta estación. Elocuentes eran la horajasca y los paraguas en las viejas damas que se observaban a través del vidrio, la carnura cubierta por largos atavíos como en El orgullo de Dijon de William Jhon Hennessy, los estornudos repentinos repetidos y multiplicados por la humedad. El metabolismo basal de los niños esquinados y quebrados en innumerables maneras acusaba sin culpa, no obstante, nada cambiaba. Cuando ella se fue a acostar –era tarde en su reloj biológico y en su pesar–, las campanas del viejo templo estremecieron las persianas y cinco vientos sacudieron las telas que cubrían –desde que él se fue– los empolvados muebles. Las cortinas silbaban desordenando las almohadas y las sábanas; su recuerdo, hecho de frío y queja, no se resignaba a olvidar. El contrato libidinal no tenía cláusula alguna de temporalidad, y el amor… Hizo puño de la izquierda y con la derecha tomó la navaja de turno en el afeitador acomodando el cuerpo para la ausencia final.

Afuera, las siluetas inconclusas de los autos, el cielo devorándose los pájaros que corrían hacia el Sur, las calles desvinculándose y lo demás, tan pausado, tan absorto en sí mismo, decían de la desidia de aquella tarde.

**Publicado el jueves 07 de enero de 2010 en el blog del autor: http://lacelebraciondelescarabajo.blogspot.com/



PERFORMANCE***


Merecida en todos los ángulos
y acariciando esquinas romas,
el hombre abanderaba cicatrices
mientras ella conjugaba absolutos,
actualizada por collares y colores.

***Publicado el martes 10 de junio de 2008 en el blog del autor: http://lacelebraciondelescarabajo.blogspot.com/

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